La industria del salmón de Tasmania está luchando por mantener su permiso para usar el antibiótico florfenicol, un tratamiento clave contra una grave enfermedad bacteriana que ha causado importantes muertes en las piscifactorías de la región. El organismo regulador australiano, la Australian Pesticides and Veterinary Medicines Authority (APVMA), ha propuesto revocar temporalmente esta licencia de uso de emergencia tras encontrar trazas del antibiótico en especies marinas silvestres hasta a 10 kilómetros de distancia de las jaulas de salmón.
La propuesta exige al sector que demuestre antes del 2 de marzo que cumple criterios estrictos para la exportación y el comercio internacional, ya que varios mercados como China tienen tolerancia cero ante residuos de antibióticos en productos del mar.
Desde Salmon Tasmania, organización que representa a la industria acuícola, aseguran que el florfenicol es el tratamiento más efectivo disponible para combatir la bacteria Piscirickettsia salmonis, responsable de la pérdida de grandes volúmenes de salmón. Su director ejecutivo ha advertido que sería “muy complicado” gestionar la enfermedad sin esta herramienta terapéutica.
Los opositores, incluidos sectores pesqueros y grupos ecologistas, expresan su preocupación porque la presencia del antibiótico en el entorno marino podría afectar a otras pesquerías silvestres y poner en riesgo las exportaciones.